Una de cuarenta y tantos

Cuarenta y tantos_Mujeres como nosotrasNunca creí que diría esto: me gustan los cuarenta. En mi imaginario eran la última frontera, la última oportunidad, el inicio del descenso tras haber tocado no sé qué cumbre. Y de repente estoy aquí y… oye, ¡qué bien me siento!

Mis 20 fueron bastante inseguros e indecisos, llenos de esas contradicciones tan típicas como presumir de libertad para luego ser prisionera de tus propios miedos. Los 30 son una estafa, queridas. Entre la maternidad responsable, el desarrollo profesional y la quimera de la conciliación, te pasas esa decena corriendo de un lado a otro como gallina sin cabeza, pendiente de todo y de todos, intentando demostrar que somos profesionales exitosas, buenas madres, mejores esposas y mujeres diez, aguantando el tirón de las libidos siempre desacompasadas entre tu pareja y tú.

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