Todo cuanto fue 2018 y el misterio de lo que será 2019

En unos días decimos adiós a 2018 y nos abrazaremos al 2019, un número que a mí me suena a misterio.  Y como no me podía quedar quieta sin saber de dónde me habría sacado yo esa idea, he ido a San Google, he metido “significado de número 9” y (atención, copio y pego de la primera web de numerología que ha aparecido, al tun-tún) pone:

«Signo del genio artístico, sentido humanitario, tendencia al romance y a lo emotivamente sentimental. El número de la persistencia, generosidad y capacidad de empuje».

Conclusión: el 2019 no tiene ningún misterio más allá del regalo que es la vida envuelta en el misterio de vivirla día a día. Sin embargo, el número 9 tiene su gracia, así que con eso me quedo.

No sé a vosotras, pero a mí los años se me pasan como si me comiera una bolsa de pipas. Pipa va, pipa viene y antes de que me dé cuenta, me he acabado la bolsa entera. Pero a diferencia de las pipas, que no exigen atención ni casi paladar  —en realidad, son un vicio, una distracción mientras atendemos a lo que de verdad nos interesa—, cada uno de estos últimos años lo he disfrutado como el que más.

Con sus brillos y sus sombras, por supuesto, que también las ha habido: las preocupaciones, problemas, conflictos normales en el seno de cualquier familia con hijos adolescentes/jóvenes y con personas mayores a nuestro alrededor que empiezan a sufrir los achaques normales de su edad. La vida misma, sin ataques de chiribitas ni wonderfules.

Adiós 2018

Lo que me ha dado de sí 2018

De todos entre las luces y brillos, este año lo recordaré siempre como el de la publicación de El Indiano, con la presentación de la novela en Comillas este verano y la estupenda acogida que ha tenido entre las lectoras, muchas de las cuales vienen después a comentarte, ya sea en público o en privado, en Facebook, en Amazon o en Goodreads lo que les ha gustado. No sabéis la ilusión que me hace.

También hablé en un post de lo que había de realidad y de ficción en esta novela , y cómo documenté algunas partes, por si os lo perdisteis.

Tres años después del lanzamiento de mi primera novela, 2018 ha sido el año en que he rediseñado la web y le he dado varias vueltas al blog (es decir, al por qué y el para qué de lo que hago) para llegar a la conclusión de que lo mantendré vivo en la medida en que pueda escribir aquí de los temas que me llaman la atención, me interesan o me importan tanto a mí como a esa comunidad de mujeres como nosotras que nos movemos por inquietudes culturales varias y variadas, sin renunciar a nada: Libros, arte, amor, relaciones, las causas que nos afectan, la belleza que nos rodea.

De amor, emociones y otras preocupaciones

Y en esta línea, he hablado sobre los flechazos y el amor, sobre la “adicción” a las emociones intensas frente a ese otro amor maduro, tranquilo, comprensivo. De las cosas de las que preocuparnos, según Scott Fitzgerald. Y de lo que me hizo sentir la película Call me by your name (emociones nada fáciles de explicar).

Adiós 2018
¡Esto se acaba, chicas!

Un precioso mini relato de la escritora Arantxa Portabales me sirvió para preguntarme/preguntaros si, en el balance final de una historia de amor, nos arrepentiríamos de habernos enamorado. Y en otro mini relato, esta vez mío, jugué con la idea de un vestido de novia un tanto amenazante.

De nuevo este 8 de marzo me hice eco de la histórica manifestación/expresión/movimiento feminista que llenó las calles de nuestras ciudades reclamando igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Igualdad. Ni más más ni menos menos. Y hace apenas una semana, con el recuerdo de Laura Luelmo en mente, no pude evitar escribir otra vez sobre machismo, sobre la vulnerabilidad que sentimos las mujeres, sobre el hartazgo y el camino que aún nos queda por recorrer a todos y todas, juntos, como sociedad, para acabar con el miedo.

Ya en pleno otoño, cumplí años (podría ser una metáfora de vida, ¡¡¡pero noooo!!!). He llegado a los cincuenta en un estado mental bastante zen y al mismo tiempo, muy despierta. Puede sonar contradictorio pero, lo cierto es que a estas alturas de la película, me importa tanto o más el mundo en el que vivo, pero pongo “en cuarentena” cuanto escucho por ahí hasta verificarlo.

Y aun así.

Elijo bastante mis batallas y no me callo lo que pienso (eso sí, entre amigos, con un vino o un zumo de tomate en la mano y lejos, muy lejos de las redes sociales) y cuando me indigno, me refugio en los libros, que me salvan hasta de mí misma.

Mis mejores lecturas del año

Mejores lecturas 2018

Así que de mi larga lista de libros leídos, mi mejor lectura de 2018 ha sido… (¡Tachán! Aquí oíd un redoble de palomitas): Reunión en el restaurante Nostalgia, de Anne Tyler, una prestigiosa escritora norteamericana, ganadora de un Pulitzer y con muchas novelas a sus espaldas, aunque creo que no es tan conocida aquí.

También le haría un hueco a Expiación, de Ian McEwan, a Pureza de Jonathan Franzen, a El secreto del orfebre, de Elia Barceló, a la inquietante La novia gitana, de Carmen Mola, a La reina roja de Juan Gómez-Jurado o a La salida de la reclusa, de Fred Vargas (estos tres últimos son novela policíaca).

En novela romántica, he reseñado varias novelas a lo largo del año, y en general, todas han sido lecturas estupendas a las que podéis echar un ojo. Son elecciones muy personales, románticas pero con algo más que una historia de amor, como me gustan a mí.

A esta lista añadiría dos más que no he comentado en el blog: Historias eróticas para las viudas del Punjab, de Balli Kaur Jawal, una novela deliciosa y muy recomendable, que retrata las costumbres, los conflictos familiares y los problemas de integración de la comunidad punjabí en Londres, y Mientes tan bien, de Audrey Ferrer, romántica, muy original y bien escrita, con el teatro clásico español como marco para una trama muy actual.

Me he dejado varias cosas en el tintero, pero si continúo, esto parecerá casi un testamento. Y no, oye.

Hemos acordado al principio que el 2019 tiene su gracia y que será generoso, humanitario, romántico, sentimental y con empuje, así que vamos a darle una oportunidad y a celebrarlo como se merece.

 

 

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2 comentarios en “Todo cuanto fue 2018 y el misterio de lo que será 2019

  1. Precioso broche, María. Siempre es un placer venir aquí y contemplar el mundo (la vida) desde tu mirada. No hace falta que te diga cuando comparto de esa visión, así que además de apuntarme alguno que otro a la lista de pendientes, también me uno a esos buenos propósitos para el 2019: generoso, humanitario, romántico, sentimental y con empuje. Sí, me gusta. Muy, muy feliz año.

    • Gracias, Marisa. Parece un 2019 a nuestra medida, ¿verdad? A lo mejor es una señal o, mejor aún, una indirecta para que lo vivamos así. 🙂 Muy feliz año también para ti!

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